martes, febrero 08, 2011

Tomarse la libertad con las libertades.

Mentes brillantes, como José Woldenberg, han reflexionado últimamente sobre cómo los valores positivos pueden tener aristas que no lo son tanto (ver las columnas de JW en Reforma en el último mes)

Ahora, con el caso Aristegui-MVS vuelve a presentarse un caso similar. Ningún espíritu liberal bien ubicado podría estar en contra de la defensa del ejercicio de la libertad de expresión.

En este asunto al menos tres instancias han hecho uso de ese derecho:

- El diputado Fernández Noroña y sus secuaces, que se atreven a volver a romper una sesión legislativa para manifestar su odio al Presidente Calderón, atribuyéndole hábitos y enfermedades. Los manifestantes se toman la libertad de interrumpir un trabajo público y de denostar a una figura pública; están en su derecho, pero eso no significa que esa no sea una conducta indigna, reprobable e impropia.

- Los twitteros y facebookeros que amplifican una y otra vez el rumor de un presunto alcoholismo del Presidente Calderón. Están en su derecho de usar las redes sociales para lo que se les antoje; pero usarlas para difundir rumores, que seguramente tienen un origen perverso, es indigno, reprobable e impropio.

- Carmen Aristegui que se hace vocera de rumores y amplificadora de las fiebres ideológicas de Fernández Noroña y compañía. Estuvo en su derecho de hacerlo, pero es una conducta que además de indigna, reprobable e impropia, es absolutamente inaceptable dentro de la ética periodística.

A fin de cuentas, MVS también ejercicio su derecho de cancelar el contrato de Aristegui por una violación a un código de buenas prácticas que ella había firmado de aceptación. Eso sí es aceptable, propio y digno de una empresa de comunicación seria.

1 comentarios:

lazaromt dijo...

Sobre Noroña creo que vale la pena pensar que las libertades tienen asegunes -como difamar o cambiar el rollo político por el insulto-, más con un "representante popular".
Pensaría que twitteros, facebookeros y periodistas están amplificando el tema: el efecto chispa y ahora son dos: el presunto alcoholismo y el despido-.
MVS creo que exagera al pensar que CA avala al suegrir una adecauda aclaración y apela a un Código que sólo ellos conocen ¿eso genera duda? ¿o no?