Luego de las sorpresas de las elecciones federales y locales de ayer, seguramente habrá una gran cantidad de interpretaciones para tratar de explicar qué ha causado el nuevo apoyo al PRI, que desde hace un par de décadas había sufrido una consistente disminución en sus tasas de votantes.
Una pregunta escencial es si el triunfo del tricolor es más por los esfuerzos propios o por las torpezas de la competencia. A Beatriz Paredes no se le pueden escatimar méritos por refrendar lo que ha sido la tónica de su paso por la presidencia del partido: recuperación de votos y de plazas que hace unos años repudiaron al PRI. Pero ella misma dijo que lo de ayer confirma que los ciudadanos estamos cansados de campañas de ataques, como la que hizo el ahora expresidente del PAN.
Tampoco se le podrá restar importancia al papel de los gobernadores priistas, que apoyaron por todos los medios, algunos lícitos otros no tanto, la campaña de su partido. Si la consigna fue dominar la elección y recuperar posiciones lo lograron ampliamente.
La gran interrogante es si en verdad podemos creer el slogan del PRI que promete conservar la experiencia, pero con una nueva actitud. ¿Es cierto que los dinosaurios pueden volverse ágiles? Por lo pronto, ayer en la noche ha empezado de facto la carrera para el 2012, cuando a toda costa el partido buscará reconquistar la presidencia.
Mientras tanto, ojalá su nueva posición mayoritaria en el Congreso los haga conscientes de la urgente necesidad de que el poder legislativo trabaje de veras por sacar el país adelante.
Do you make slush?
Hace 11 horas

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